La saliva es mucho más que un simple lubricante en la boca: es un auténtico guardián de nuestros dientes. Entre sus muchas funciones, una de las más importantes es mantener el equilibrio del pH bucal. Cuando la saliva se vuelve demasiado ácida, puede causar serios problemas dentales.
¿Cómo se produce?
Una saliva ácida ocurre generalmente cuando las bacterias de la boca, como Streptococcus mutans y Streptococcus sobrinus, metabolizan los azúcares que consumimos, produciendo ácido láctico y otros ácidos.
Este ambiente ácido provoca la desmineralización del esmalte dental, debilitando los dientes y aumentando el riesgo de caries. Además, el exceso de acidez favorece la formación de placa y hace que las encías sean más vulnerables a la inflamación.
Lo que hace el xilitol
Aquí es donde el xilitol entra en acción como un aliado poderoso. Este sustituto de azúcar no es fermentable por las bacterias dañinas, lo que significa que no contribuye a la producción de ácido. No solo reduce la actividad de bacterias cariogénicas, sino que también estimula la producción de saliva.
La saliva estimulada tiene un efecto alcalinizante: ayuda a neutralizar los ácidos presentes, restaurando un pH más equilibrado en la boca. Además, un flujo adecuado de saliva ayuda a eliminar restos de comida y bacterias, actuando como un “limpiador natural” de nuestra boca.
En resumen, una saliva demasiado ácida puede ser muy dañina para tus dientes, pero el xilitol es un alimento efectivo para desacidificar la saliva, proteger el esmalte y mantener una boca sana.

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